Festival de Viña: ¿Cada vez menos chileno?

La acusación de Ana Tijoux hacia la organización por invitarla gratis al show de apertura revivió el debate sobre un evento que cada vez prescinde más de los artistas locales.

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24horas.cl

“El festival latino más grande del mundo, que tiene como sponsors a las principales corporaciones del entretenimiento del planeta, no tiene dinero para remunerar a un ícono de la música chilena. Es un insulto. Recuperemos nuestro Festival. Gracias Ana Tijoux por sacar la voz”. Estas palabras corresponden a un tuiteo de Don Rorro, líder de Sinergia y segundo vicepresidente de la SCD, que encierran una crítica que ha sonado desde hace varios años en la época del Festival de Viña del Mar.

Las palabras de Tijoux en su Instagram, en las que acusó a la organización del Festival de Viña de cantar gratis (“me invitaron a tocar a beneficio”, ironizó la intérprete), resonaron en el ámbito de la música local y en los mismos cibernautas, que criticaron una vez más el trato de los grandes eventos hacia los músicos chilenos.

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La producción del certamen no tardó en responder. A través de Emol, fuentes vinculadas a la organización aseguraron que la invitación se trató de un homenaje a Lucho Gatica en una obertura, planificado por el productor Humberto Gatica, jurado del festival y sobrino del fallecido bolerista. Sin embargo, el argumento esgrimido no tuvo buena recepción.

La cantante Denisse Malebrán comentó en Twitter que “hicimos homenaje a Lucho Gatica en obertura de Pulsar junto a Valentín Trujillo, Quique Neira, Claudio Valenzuela y Consuelo Schuster. Cobramos. Somos músicos profesionales y vivimos de eso. Lo normal es que por esas horas de trabajo se te pague aunque no sea un acto comercial“.

Hasta el propio Jorge González expresó su apoyo a Tijoux: “Chile siempre tan mierda de no valorar lo local”. Desde otras latitudes, Residente también se unió al debate. “Los artistas no pedimos permiso, el que no entienda que se quede sin entender”, señaló el puertorriqueño.

Cada vez menos chilenos

La importancia del debate que se generó no sólo radica en esta presunta invitación no remunerada para una obertura del Festival de Viña. Sin abordar el humor nacional en este artículo —que sigue siendo un perfecto caballo de batalla para lograr buenos puntos de sintonía—, la presencia de los músicos chilenos ha disminuido radicalmente. Este año, Cami será la única artista nacional que estará presente en el certamen.

A inicios del milenio, se estilaba la llamada “noche chilena”, en la que se dedicaba una jornada completa del festival a artistas nacionales. Esta tradición comenzó en 2001, cuando el evento estaba a cargo de Canal 13 y en esa edición se presentaron en la tercera noche Myriam Hernández, Douglas, Palmenia Pizarro, Tito Fernández, cantantes de la Nueva Ola y Gondwana. Esta también fue la época en que aún se dividía el jurado en dos: uno folclórico y otro internacional.

La noche chilena perduró hasta 2005, pero se mantuvo la fuerte presencia de músicos locales, incluso tras la fusión de Canal 13 y TVN para realizar el certamen y una internacionalización ascendente que se dio gracias a la señal estatal y la entrada de la estadounidense A&E en 2009. Dos años después, el Festival de Viña quedó en manos de Chilevisión y amplió notoriamente su público tras la compra de Turner Broadcasting System a mediados de 2010.

La internacionalización afectó la presencia chilena en lo musical en la presente década. Como referencia, en 2012 sólo hubo tres artistas nacionales y en los dos años siguientes hubo cuatro números chilenos por edición. En 2015 volvió a disminuir a tres y en las ediciones siguientes sólo se han presentado dos artistas nacionales por parrilla.

En Viña 2018, Illapu y Augusto Schuster fueron los únicos chilenos que se presentaron en la Quinta Vergara como números musicales. Este año será el turno de Cami, que hoy goza de una carrera internacional ascendente gracias a su disco debut “Rosa”. Es probable que desde el domingo 24 de febrero presenciemos el Festival de Viña del Mar menos chileno de la historia, dada la ambición de sus impulsores de convertirlo en el evento más importante de Latinoamérica.