Ocupar el tiempo o lidiar con la soledad

El tiempo libre puede ser un aliado o un enemigo.

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Ocupar el tiempo
El restaurant Rooster Fish Playa.

Luego de Nexpa, conduje unas horas hasta Playa Azul, una localidad que no es más que una larga calle a la orilla de la playa, con un corto tramo más poblado. El resto, restaurantes, granjas, y casas de gente rica.

Aún era temprano, pero no quería seguir conduciendo. Además, tenía que decidir si comenzaba a alejarme de la costa, esquivando el Estado de Guerrero, o si iba al sur un poco más, ignorando las advertencias de Pame y sus amigos.

No había ningún lugar tan bueno como los anteriores para acampar, por lo que decidí jugarme mis cartas en uno de los grandes restaurantes a la orilla de la playa, lejos del pueblo, y con un amplio estacionamiento dentro de su recinto. Claro, no las jugaba a ciegas, pues leí que un par de años atrás alguien había podido pasar la noche aquí con su van. Pero con el Covid las cosas habían cambiado mucho, habría que ver si me dejaban.

No quise preguntar de entrada si podía pasar la noche ahí. En cambio, decidí esperar, ordenar comida, estar ahí, que me vieran un rato, y más tarde preguntar. Supuse que así aumentaba mis posibilidades de que me dijeran que sí.

Era apenas la hora de almuerzo. Mi perro, Tigre, se echó tranquilo a mi lado. La gente a mi alrededor estaba en la suya, en comidas familiares. Quedaban muchas horas por delante hasta dormir y continuar viaje el día siguiente. En otras palabras, mucho tiempo que ocupar.

Tomar decisiones

Me es muy común encontrarme solo y con tiempo, sin nada definido que hacer. Y si no sé manejarlo, puede ser muy negativo. El estar solo puede llevar a sentirse solo. Por esto, saber ocupar el tiempo conmigo mismo es una de las habilidades que más valoro y cultivo, o no podría llevar seis años haciendo esto. El tiempo libre es un arma de doble filo, si no se usa bien, uno puede hacerse daño.

En mi experiencia, ocupar el tiempo libre consiste en tomar la decisión de hacer algo, en lugar de simplemente esperar. Por ejemplo, mirar cosas en el teléfono no es hacer algo, es el comportamiento por defecto. Encontrar una noticia que capte mi atención, o un buen meme que me haga reír, son eventos muy efímeros. Pueden combatir el aburrimiento, pero no la soledad. Si me siento solo, es muy probable que luego de una sesión de mirar el teléfono, me sienta igual. O peor.

Tampoco es siempre efectivo el comodín de mensajear amigos. Ellos tienen sus vidas, sus ocupaciones y preocupaciones, y no todas las veces hay tema para un largo y profundo intercambio que elimine la sensación de soledad. No, no se puede esperar que algo o alguien más lo saque a uno de la soledad, uno tiene que salir por sus propios medios.

Lo primero es tener hobbies o actividades que uno pueda hacer solo. Leer, tocar un instrumento, hacer ejercicio, dibujar, escribir, ver películas, caminar. Tampoco se puede siempre esperar a tener ganas de hacer alguna de estas cosas, porque las ganas son caprichosas y vienen cuando quieren. Entonces, si las ganas no vienen, hay que tomar la decisión de hacer alguna de ellas. Si no funciona, se puede hacer otra.

Por esto, como además tenía que portarme bien para que me dejaran quedarme, decidí leer. Por suerte estaba enganchado al libro, así que pasé así toda la tarde. Cerca de la hora de cerrar, cuando ya había comido, dejado una buena propina, y preguntado dónde estaba el baño, hablé con la mesera y le pregunté si podía quedarme la noche aquí en mi auto. Fue a consultar con alguien, volvió, y me dijo que no había problema.

Me acosté temprano, vi una película, y me dormí.

Las artes son siempre una buena manera de ocupar el tiempo.